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martes, 30 de marzo de 2010

De la corrección a la ultracorrección


Hacer la correcta diferencia entre la corrección y la ultracorrección es difícil pues las fronteras del lenguaje son pocas veces vislumbradas e incluso los diccionarios y materiales de consulta, no son en lo más mínimo delimitantes de la misma. Pero también es cierto que, como cualquier jungla, la lengua tiene sus claros y oscuros que son aquellos puntos donde es clara y precisa y otros donde es necesario crear consensos o apegarse a una línea precisa (como veíamos en el caso del corrector de pruebas) para evitar ambigüedades.
El campo de la lengua es tan vasto como rico y por lo mismo inabarcable por una sola persona. Cabe hacer la aclaración que las enormes lagunas de la misma lengua al presentar problemas como la entrada de extranjerismos para denominar cosas que en nuestra propia lengua no existen o son inconsistentes. El autor propone los ejemplos del “valet parking” contra “acomodador de coches” y más allá de una decisión de usarlos por el estatus lingüístico de no usar palabras derivadas del español, considero que esto es parte del proceso de asimilación de una cultura entrante de otra que tiene mayor poder y hegemonía mundial como lo es el inglés.
Sobre lo anterior es absurdo pensar que el idioma nativo debe permanecer inalterado respecto de los idiomas que se incluyen en nuestra cultura pues entonces haríamos un rechazo propio del español por el uso del náhuatl como la lengua propia de la meseta de Anahuac.
Ciertamente este tema ha sido objeto de numerosos debates donde el español es solamente una de tantas lenguas que ha sufrido mestizaje lingüístico pero que está más cercano a nuestro contexto cultural.
El problema de esta lectura es saber el punto exacto en el que se pasa de la corrección a la ultracorrección. Considero que esta última se refiere aquellos momentos en que la corrección es errónea o que la primera propuesta como “correcta” era acertada. Recuerdo el caso en que una amiga decía: “Voy a copiar este libro en la fotocopiadora” y otra compañera le replicó: “No se dice copiar sino copear”, creyendo que el diptongo “ia” era el correcto. Habrá que definir en otro momento cuál es la verdadera frontera entre la corrección y la ultracorrección.

2 comentarios:

  1. Hola, ¿dónde termina la corrección y entra la ultracorrección? Es una larga discusión, sobre todo en el medio editorial, y particularmente entre los correctores de estilo profesionales.
    Por eso existen los manuales de estilo, para uniformar los usos de las palabras y para que los correctores no "ultracorrijan."
    Más aún, hay una discusión muy seria, sobre si hablamos español o castellano, tomando en cuenta que en ese país se habla vasco, catalán y otrs lenguas.

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