¡Bienvenidos!

Punto número 1: Bienvenidos sean todos a este espacio de discusión y análisis, pero, sobre todo, de expresión. Aquí vacío mis experiencias, pensamientos y sobre todo, el trabajo del día a día que se da en esta jungla de cemento. Espero les guste.



Gracias por brindarnos su tiempo y esperamos esté bien invertido en este, su espacio.


jueves, 25 de febrero de 2010

De lo analógico a lo digital.


Es claro que día tras día las nuevas tecnologías se van regenerando. De acuerdo con un estudio realizado recientemente, las tecnologías tienen una duración máxima de 13 meses antes de relegarse al mundo de lo obsoleto. Cabe aquí mirar atrás y preguntarnos qué no hubieran hecho nuestras mamás y abuelitas con una computadora en sus escritorios o simplemente haberse deshecho de aquellas máquinas de escribir en las que era sencillísimo romperse un dedo de lo fuerte que debías presionar las teclas.
Hablando de los libros, el paso hacia la sociedad de la información -creo- nos esta cobrando una que otra lágrima de dolor y varias horas de angustia. Recientemente tuve el problema de no encontrar un libro de la escuela en ninguna librería de las más reconocidas y, dada la urgencia mía por tener ese libro, llegué a pensar en comprar el texto por internet. Lo único que me detuvo fue la desconfianza de mi madre por hacer transacciones bancarias por internet. Finalmente después de buscar hasta debajo de las piedras, logré encontrar el título; sin embargo este hecho me puso a pensar profundamente, aún después de leer lo que Daniel Cassany expone sobre la digitalización de los libros.
Algo que, a mi juicio cobra mucha importancia es la manera en que se comienza a comercializar con estas nuevas tecnologías como formas emergentes de llevar la información más lejos. Diario escucho a gente realmente ignorante del tema decir que en un futuro cercano, todo lo analógico llegará a desaparecer, ¡como si la fotografía hubiera acabado con la pintura!, ¡como si la música grabada eliminase del mapa a la música de concierto". Más equivocados no podrían estar y es lo mismo que plantea Cassany al decir que nos encontramos en una época de transición en la que el soporte digital jamás terminará con el uso del libro físico ya que sus propiedades intrínsecas lo hacen indispensable y único.
Si bien las tecnologías emergentes, especialmente el internet, agilizan el proceso de información, no es posible siempre vivir dependiendo de las nuevas tecnologías día y noche. A propósito de esto, escuchaba en las noticias que actualmente en Afganistan, los grupos fundamentalistas islámicos se mantienen comunicados por métodos rústicos para tomar decisiones terroristas, es decir, optan por la transimisión de datos básica como lo es el enviar mensajes escritos en vez de usar correo e internet ya que de esta forma evitan el reconocimiento de mensajes por la tecnología de punta que utiliza el gobierno estadounidense para detectar dichas comunicaciones. Aquí tenemos otra claro ejemplo de lo que es la batalla entre lo analógico y lo digital. Simplemente creo que este proceso por el que estamos atravesando, es propiamente un ajuste entre lo que hacemos en el mundo físico y aquello que delegamos al mundo virtual ya que así es que decidimos cuál de éstos es mas conveniente y en qué momento de nuestras vidas los utilizaremos.
Finalmente considero apropiado tocar un último punto sobre esta inmensa discusión es acerca de la practicidad. Ciertamente el uso de un e-book parecerá más sencillo para algunos por la practicidad de portar algo del tamaño de una palm o el ahorro de espacio en libreros para resguardar los libros, sin embargo este uso digital elimina el gusto que existe en todo lo ajeno a la actividad propia de leer. Personalmente he comprado varios libros por el gusto de oler las hojas, de sentir la tinta impresa, de sentir una gran satisfacción por ver el papel y el diseño de portada, etc. Leer es parecido al dicho: No importa el fin sino los medios (si, un poco variado del original) pero creo que es mi mejor argumento para sostener que lo que nos espera a futuro es una reinvención de la industria editorial hacia esta convergencia de las nuevas tecnologías.

jueves, 11 de febrero de 2010

Elogio Innecesario de los libros


Carlos Monsivais tiene un punto muy importante para resaltar en su texto sobre los libros. Al terminar de leer este texto no me queda mas que pensar sobre una parcialidad en los puntos de vista que comparto. Si bien no es un texto del todo actual (ya que falta tomar en cuenta el sexenio de Felipe Calderón) ciertamente toca puntos sensibles y otros bien conocidos por los expertos de la lectura. México no esun país distinguido por su alto número de lectores -de hecho se destaca por ser todo lo contrario- pero a mi modo de ver las cosas, ésta es una actividad que ya no sabemos con claridad quién es el que la practica.
Hace unas décadas podíamos decir que los altos estratos de la jerarquía social era la más letrada; sin embargo hoy no es así. El hábito de leer no es propio ni de los intelectuales, ni de los empresarios y mucho menos de los políticos. Cabría aquí hacer una aclaración de que no porque el hábito no esté arraigado en estos estratos, sigifica que las clases bajas no lean en absoluto, sino que la clase de lectura es diferente, finalmente el gráfico, el metro y tv y novelas son tipos de escritura que les impulsan a leer aunque sean unas pocas páginas al día. Lectura es lectura.
Otro punto importante sobre este artículo es sobre quiénes deberían leer y no leen. Especificamente sobre los estudiantes, aquellos enfilados en el proyecto de "intelectuales". En el caso específico de los estudiantes de Ciencias de la Comunicación, sabemos que la exigencia sobre los textos es bastante cargada de libros y lecturas; sin embargo, una vez terminada la carrera, son pocos aquellos que continúan con el hábito. Personalmente creo que aventurarse en una profesión como ésta requiere de un libro básico en casa y de una figura lectora dentro del circulo cercano de la infancia. Los hábitos se copian y no todos terminan con este gusto por los libros en las manos.
Por último me resta hablar sobre la actividad de inculcar la lectura. Respeto mucho a aquellos que se presentan frente a muchos jóvenes para compartir los conocimientos que tienen y como tal, la responsabilidad que conllevan estas personas es única. No cualquiera puede ser profesor hay que tener esa vocación del servicio y al mismo tiempo de tutoriar a los demás. El hecho de que los maestros no lean crea una mella en los mismos educandos. Tener un mal maestro te marca por el resto de tu vida y, en este caso de la lectura, maestros que no aman los libros, son maestros mutilados, incompletos en su formación y en su actividad. Los primeros motivadores de los estudiantes son estos maestros que deben hacerse responsables de su papel y hacer de los libros el siguiente paso en la formación de los alumnos para crear verdaderos vocacionistas de la palabra escrita y del conocimiento que en estos instrumentos se encuentra.