
Carlos Monsivais tiene un punto muy importante para resaltar en su texto sobre los libros. Al terminar de leer este texto no me queda mas que pensar sobre una parcialidad en los puntos de vista que comparto. Si bien no es un texto del todo actual (ya que falta tomar en cuenta el sexenio de Felipe Calderón) ciertamente toca puntos sensibles y otros bien conocidos por los expertos de la lectura. México no esun país distinguido por su alto número de lectores -de hecho se destaca por ser todo lo contrario- pero a mi modo de ver las cosas, ésta es una actividad que ya no sabemos con claridad quién es el que la practica.
Hace unas décadas podíamos decir que los altos estratos de la jerarquía social era la más letrada; sin embargo hoy no es así. El hábito de leer no es propio ni de los intelectuales, ni de los empresarios y mucho menos de los políticos. Cabría aquí hacer una aclaración de que no porque el hábito no esté arraigado en estos estratos, sigifica que las clases bajas no lean en absoluto, sino que la clase de lectura es diferente, finalmente el gráfico, el metro y tv y novelas son tipos de escritura que les impulsan a leer aunque sean unas pocas páginas al día. Lectura es lectura.
Otro punto importante sobre este artículo es sobre quiénes deberían leer y no leen. Especificamente sobre los estudiantes, aquellos enfilados en el proyecto de "intelectuales". En el caso específico de los estudiantes de Ciencias de la Comunicación, sabemos que la exigencia sobre los textos es bastante cargada de libros y lecturas; sin embargo, una vez terminada la carrera, son pocos aquellos que continúan con el hábito. Personalmente creo que aventurarse en una profesión como ésta requiere de un libro básico en casa y de una figura lectora dentro del circulo cercano de la infancia. Los hábitos se copian y no todos terminan con este gusto por los libros en las manos.
Por último me resta hablar sobre la actividad de inculcar la lectura. Respeto mucho a aquellos que se presentan frente a muchos jóvenes para compartir los conocimientos que tienen y como tal, la responsabilidad que conllevan estas personas es única. No cualquiera puede ser profesor hay que tener esa vocación del servicio y al mismo tiempo de tutoriar a los demás. El hecho de que los maestros no lean crea una mella en los mismos educandos. Tener un mal maestro te marca por el resto de tu vida y, en este caso de la lectura, maestros que no aman los libros, son maestros mutilados, incompletos en su formación y en su actividad. Los primeros motivadores de los estudiantes son estos maestros que deben hacerse responsables de su papel y hacer de los libros el siguiente paso en la formación de los alumnos para crear verdaderos vocacionistas de la palabra escrita y del conocimiento que en estos instrumentos se encuentra.
Hola Miriam. Una de las grandes discusiones en torno a la conducta lectora es precisamente a quiénes considerar como lectores y a quienes no. Hay una tendencia a hablar de prácticas lectoras, más que de lectores. Así, tienes prácticas tan diversas como diverso es el mundo de la palabra impresa -desde TV y Novelas hasta Octavio PAZ-.
ResponderEliminarNaturalmente, un país lector se desarrolla leyendo literatura, no TV y Novelas.
Si te intersa el tema, busca la Encuesta nacional de lectura, está en PDF en la página de Conaculta.
Ahora, ¿qué dice Monsiváis de las políticas públicas, de la competencia española, de la necesidad de que se lea más?
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