¡Bienvenidos!

Punto número 1: Bienvenidos sean todos a este espacio de discusión y análisis, pero, sobre todo, de expresión. Aquí vacío mis experiencias, pensamientos y sobre todo, el trabajo del día a día que se da en esta jungla de cemento. Espero les guste.



Gracias por brindarnos su tiempo y esperamos esté bien invertido en este, su espacio.


martes, 30 de marzo de 2010

Diseño del libro


El diseño del libro corre a cargo de un diseñador y de aunque la lectura no lo señale, es necesario decir que el diseñador gráfico o publicitario es la mejor opción siempre y cuando tenga las competencias tecnológicas necesarias para realizar sus diseños.
Como el eje controlador del diseñador tenemos el aspecto económico de la editorial pues es quien finalmente decide cuánto quiere gastar en la hechura de un libro y los recursos con los que se cuenta para realizarlo. Sin embargo, esto no necesario implica en realizar proyectos de tan bajo presupuesto que se vea reflejado en la calidad del trabajo ya que es posible crear diseños con poco dinero y que estén al alcance del bolsillo de la editorial, pero para poder hacerlo hay que tener presentes los costos de varias imprentas así como los siguientes factores:
El Tamaño del libro influye en la cantidad de papel y tinta que van a ser utilizados, la forma en que va a ser cortado y el posible desperdicio de papel que es casi seguro desperdiciar si no se usan modelos convencionales de cortado.
El Diseño básico que es hacer impresiones claras, atractivas, legibles, nítidas a un relativo bajo costo pues todo depende del tipo de impresión que se haga.
El trabajo artístico que incluye el uso de ilustraciones, mapas, cartas, tablas, etc. Y que puede realizar el mismo diseñador “multiusos”. Actualmente las editoriales apuestan por diseñadores que también pueden crear este tipo de elementos pues suele ser más redituable que hacer las contrataciones para una sola ocasión, sin embargo puede bajar la calidad si son personas inexpertas quienes lo realizan.
El Diseño de portada y forros es propiamente el trabajo más significativo ya que es la primera presentación al lector y es como se presenta la editorial con tal o cual libro.
La Selección de materiales es importante porque los materiales muy costosos pueden significar grandes pérdidas para la editorial en vez de ganancias y a la inversa si se escogen materiales muy baratos o corrientes y el público al que está destinado el libro puede verlo mal y despreciarlo.
Hagamos mención ahora sobre los Procesos de Impresión donde se involucran dos elementos esenciales:
Tipografía: la correcta selección de esta se traduce en ganancias para el editor pues ahorra espacios. Puede ser usada a través de un componente mecánico, dibujando letra por letra, procesadores de palabras, etc. Hay dos clases de tipografías: El linotipo mecánico y el monotipo que es para material de lectura usados en el hindi y el inglés.
Impresión: Puede usarse el tipo letterpress o fotoofsett para pruebas de alta calidad o usar el offset para texto mecanografiado o de fotocomposición. Todo dependerá de los recursos de la imprenta y el uso de colores además del negro.
El uso del papel debe estar justificado para ser usado de la calidad necesaria que refleje la personalidad del libro. La encuadernación puede ser por empastado, cosido o engrapado, dependiendo del volumen de hojas y la presentación que se le quiera dar.
Finalmente es necesario decir que es labor del diseñador estar al tanto de nuevos métodos de diseño para mejorar su trabajo día con día.

De la corrección a la ultracorrección


Hacer la correcta diferencia entre la corrección y la ultracorrección es difícil pues las fronteras del lenguaje son pocas veces vislumbradas e incluso los diccionarios y materiales de consulta, no son en lo más mínimo delimitantes de la misma. Pero también es cierto que, como cualquier jungla, la lengua tiene sus claros y oscuros que son aquellos puntos donde es clara y precisa y otros donde es necesario crear consensos o apegarse a una línea precisa (como veíamos en el caso del corrector de pruebas) para evitar ambigüedades.
El campo de la lengua es tan vasto como rico y por lo mismo inabarcable por una sola persona. Cabe hacer la aclaración que las enormes lagunas de la misma lengua al presentar problemas como la entrada de extranjerismos para denominar cosas que en nuestra propia lengua no existen o son inconsistentes. El autor propone los ejemplos del “valet parking” contra “acomodador de coches” y más allá de una decisión de usarlos por el estatus lingüístico de no usar palabras derivadas del español, considero que esto es parte del proceso de asimilación de una cultura entrante de otra que tiene mayor poder y hegemonía mundial como lo es el inglés.
Sobre lo anterior es absurdo pensar que el idioma nativo debe permanecer inalterado respecto de los idiomas que se incluyen en nuestra cultura pues entonces haríamos un rechazo propio del español por el uso del náhuatl como la lengua propia de la meseta de Anahuac.
Ciertamente este tema ha sido objeto de numerosos debates donde el español es solamente una de tantas lenguas que ha sufrido mestizaje lingüístico pero que está más cercano a nuestro contexto cultural.
El problema de esta lectura es saber el punto exacto en el que se pasa de la corrección a la ultracorrección. Considero que esta última se refiere aquellos momentos en que la corrección es errónea o que la primera propuesta como “correcta” era acertada. Recuerdo el caso en que una amiga decía: “Voy a copiar este libro en la fotocopiadora” y otra compañera le replicó: “No se dice copiar sino copear”, creyendo que el diptongo “ia” era el correcto. Habrá que definir en otro momento cuál es la verdadera frontera entre la corrección y la ultracorrección.

La corrección del manuscrito


La corrección del manuscrito no es nada más y nada menos que la ardua tarea de leer un texto y encontrar los errores en éste, sean problemas con los datos, errores en la ortografía, en la sintaxis, morfología, etc.
Se cree que la labor del corrector es ver que el texto esté bien escrito o que es quién le quita la obligación al autor de revisar lo que ha hecho; sin embargo esta actividad es mucho más compleja pues requiere de un gran bagaje cultural, racional, contextual sobre el autor, el texto y el mundo editorial.
El corrector (también conocido como corrector de estilo) tiene la ventaja sobre el autor de ver la obra con mayor distancia, lo que permite tener una apreciación diferente. Puede ser que existan textos complejos o que su lectura sea complicada, es aquí donde el corrector debe dar su punto de vista experto para presentar con la mayor claridad posible las ideas del autor.
En este caso, la labor del corrector se resume a 7 actividades básicas bastante complejas:
Dar Legibilidad al texto, ver que todas las letras y caracteres sean claros y legibles. En el caso de las escrituras derivadas de idiomas árabes, es necesario contar con buenas tipografías para hacer lo más claro posible el texto.
La Unificación se refiere a dar un cuerpo homogéneo al texto pues, aunque existan diferentes formas para escribir una palabra, es necesario tomar una decisión para escoger sólo una de ellas pues es complicado para el lector ver las distintas formas vaciadas en un texto único que coloquialmente diríamos que tiene “de chile, dulce y de manteca”. Para hacer una buena unificación es necesario tener a la mano siempre un diccionario con un buen reconocimiento por la comunidad lectora y especificar qué método se está utilizando.
La Ortografía es necesario que se mantenga un orden y para esto se recomienda usar diccionarios ampliamente reconocidos como el Larousse y otros para evitar ambigüedades en la forma de escribir ciertas palabras.
Transliteración Se refiere este término el paso de un idioma a otro y el problema radica en si se escribe una palabra apegándose al sonido o a la forma escrita. Éste es el mayor problema con las relaciones interculturales.
Es por demás decir que la Puntuación es responsabilidad del corrector pues los signos deben estar bien colocados para darle claridad sobre el tema al lector.
Las Abreviaturas no estás ajustadas a una norma universal, al igual que la puntuación; sin embargo, es una falta al lector no tomar y tener en claro qué tipo de abreviaturas y cuando se van a emplear pues, dependiendo del público, es posible que comprenda o no una abreviatura o que se considere demasiado escribir todo el tiempo las palabras completas. Esto queda a cargo del editor y del departamento de corrección de estilo decidir sobre el tema y el estilo.
Las Formas Alternativas para escribir un lugar, etc. debe tomarse la decisión sobre si se escriben las palabras de su forma nativa o su traducción universal (Beijing-Pekin).
Unificación del material auxiliar Debe existir una uniformidad para presentar materiales como tablas, notas de pie de página, citas textuales y de fuentes que haya una forma universal de citarlas sea cual sea el modelo elegido por la casa editorial y por el corrector.
Pueden existir otros problemas como el uso de mayúsculas o minúsculas para títulos nobiliarios, para le interlineado, el uso de unidades de medida, etc.
El uso de la Gramática se encuentra estrechamente relacionado con la ortografía y la puntuación.
Es necesario tener un toque especial de diplomacia con el autor para mejorar la claridad y estilo del texto pues pueden haber momentos en que las ideas no sean puntuales o que confundan fácilmente al lector y sea necesario cambiar la redacción pero siempre con el propósito de mejorar la obra.
Es necesario también Verificar la información presentada en un texto para evitar problemas en la exposición de datos y fuentes en la obra, aunque no es posible verificar toda la información siempre es demasiada para ser abarcada pero el corrector debe tener los conocimientos necesario para discriminar la información falsa de la verdadera.
Por otra parte el corrector debe entregar todo el manuscrito al 100% completo, incluyendo portada, tablas, índices, bibliografía, etc. Así como indicar al tipógrafo el tamaño y tipo de letra, longitud de línea, interlineado y demás datos y detalles necesarios.
El corrector debe tener a la mano herramientas como marcadores, foliadoras, pegamento, cinta adhesiva, tijeras, lápices de colores, etc. Todo lo necesario para marcar todas las faltas que encuentre en el manuscrito, aunque siempre la mejor herramienta será su capacidad intelectual.
Existen correctores que trabajan en forma independiente o de freelance lo que se traduce en ahorros para la editorial en cuestión de salarios pero es más difícil coordinar las actividades de dibujantes, tipógrafos y otros debido a que el corrector es quien comparte estos trabajos.
En el manejo de pruebas existen dos tipos: Pruebas galeradas es decir el texto antes de la formación de las páginas y las pruebas compaginadas que es cuando se han incorporado las correcciones y formadas las páginas con su folio correspondiente. Aunque el autor puede seguir haciendo correcciones a su manuscrito después de haber sido entregado al corrector.
Finalmente la relación que se da entre autor y corrector apoya a la creación de mejores manuscritos y se dan relaciones muy bien establecidas entre autor y corrector. Es conocido que se dan relaciones de amistad muy estrechas entre autor y corrector gracias a las conversaciones entabladas durante la publicación de algún libro lo que desemboca en ganancias para la editorial.

lunes, 29 de marzo de 2010

Desarrollo editorial. De la idea al libro.


El desarrollo editorial comprende más allá de la tarea de crear libros pues es necesario que la empresa editorial esté al tanto de la creación de nuevos manuscritos. Una editorial exitosa no espera que los textos lleguen a su escritorio sino que sale a buscarlos e incluso colabora en el proceso imaginativo de propiciar una nueva obra literaria.
Existen diferentes métodos para encontrar las ideas que desemboquen en un nuevo libro como motivar a los escritores ya conocidos a crear nuevos escritos. También es necesario reconocer a los escritores anónimos o que todavía no han pensado en llevar sus obras a la publicación. Este tipo de personajes suelen ser ganadores de premios literarios o expertos en un tema o incluso en oratoria que no han publicado nada hasta el momento por falta de motivación.
Finalmente tenemos el caso del agente literario quien es el encargado de distribuir a las casas editoriales el manuscrito de uno u otro autor ya que es contratado por éste y que, sabiendo a qué se dedica cada casa editorial, es donde manda cada nuevo texto.
Todos estos son ejemplos de mercados en lo que el editor y la editorial en conjunto deben estar inmersos para la publicación de nuevos títulos atractivos al público.
Una vez hecho lo anterior, es necesario considerar ahora los textos publicables y los que no lo son dado que una instancia es tener los manuscritos y otra diferente es que todos sean publicables. Existen varios factores (en su mayoría económicos) que no permiten la publicación de nuevas ides como lo son:
La lectura del manuscrito:
Hay personas dentro de la editorial encargados de analizar la publicación del texto pero siempre es necesaria una primera lectura. Esta herramienta puede ser ayudada por una consultoría en caso de que la editorial sea muy pequeña y no tenga el personal suficiente para discriminar textos. Lo que es importante considerar es si el libro va con la “personalidad de la editorial”.
Existen varios tipos de proyectos de desarrollo editorial que puede mejorar las ventas de cierto manuscrito o de una variedad de ellos:
Las series apoyan la compilación de textos en una temática determinada.
Los libros de texto y las lecturas suplementarias.
Los libros de consulta como los diccionarios, atlas, enciclopedias etc.
Finalmente cabe mencionar la importancia de la planeación financiera de un proyecto editorial ya que es necesario tener en cuenta la programación de necesidades (cuándo se realizan los pagos, y se esperan los ingresos) así como tener en claro el público potencial de compra de un libro.

domingo, 28 de marzo de 2010

Aspectos financieros


Al parecer, todos los aspectos financieros de la creación de libros debería de hacerlos un contador y no un editor; sin embargo, es claro que el editor tiene que estar al tanto y muy al corriente de todos estos aspectos cuando quiere publicar una obra.
Tenemos por un lado los costos variables como son el papel, los derechos de autor (suben o bajan según el número de ejemplares vendidos) y la tinta de impresión. Por otro lado están los costos no variables como el pago a los dibujantes, la tipografía, el proceso de corrección de estilo, etc.
Todos estos elementos son necesarios, pero hay gastos de los cuales se puede prescindir y otros en los que no. Por ejemplo, se puede prescindir de cierta clase de personal que exceda el “necesario” en una editorial por medio de despidos, pero siempre tendrá que existir un servicio de promoción, otro de transportación, etc. En los que se pueden hacer ajustes para mejorar la producción editorial.
Así mismo tenemos que los costos no son los mismos en todo el mundo pues los países desarrollados suelen tener industrias más desarrolladas y, por lo tanto, sus métodos de impresión y distribución echan mano de la tecnología para abaratar los costos en todos los sentidos, en cambio las industrias de Asia, África y América Latina no tienen un mercado tan relevante en la lectura de libros y por lo tanto no se desarrollan a un grado en el cuál les permita mejorar sus ingresos y gastar menos en la producción.
Es erróneo pensar que si un libro se vende al público, bastará con multiplicar el precio en venta al público por el número de ejemplares producidos para sacar el nivel de ingresos de la casa editorial por la publicación de cierto título. Existen casos en los que un libro pierde su valor de venta al público como los descuentos realizados a libreros al mayoreo, descuentos a ciertas personas del mercado y también aquellos ejemplares que han sido dañados y que requieren de ser reemplazados.
Hay trucos en el mundo editorial del que editor puede echar mano para tener algunos ingresos extra o mejorar los costos por ejemplar y así aumentar sus ganancias como la exploración de nuevos procesos de distribución como los e-books, crear series de libros y colecciones, asociaciones entre editores para colaborar y buscar nuevos mercados de lectores; pero siempre es necesario que el editor haga los cálculos entre lo invertido y las ganancias previstas por ejemplar y por el tiraje completo de los libros para saber a qué atenerse en el proyecto por emprender.

Estrategias y objetivos generales


Tenemos claro que el papel central para la creación de libros lo tiene el editor. A través de él es que muchas cosas pueden desarrollarse. Es el personaje que toma la mayor parte de las decisiones en cuanto al “quehacer editorial” Y es también el eslabón que permite que todas las cosas sucedan.
Pero los grandes logros requieren grandes sacrificios y hoy en día el papel del editor se complica cada vez más pues, si bien los libros no terminarán de pasar totalmente de lo analógico a lo digital, la competencia entre las computadoras y el editor hace que éste segundo tenga que estirar su labor y abarcar cada día más papeles con menor presupuesto para cubrir las expectativas de una casa editorial.
El autor proporciona la obra, el impresor la reproduce y, de acuerdo con las competencias del mismo editor y del diseñador, éste puede tener actividades más sencillas o complejas de acuerdo con lo que su labor le dicte, pues puede hacer la tipografía, dar sugerencias sobre el diseño y, en algunos casos, sobre la promoción del libro.
El vendedor o librero es quien tiene la función de poner los libros en manos de los lectores y es quien conoce las técnicas de mercadeo y promoción para vender una obra. Éste papel es importante en el mundo editorial pues es quien aporta ideas sobre el mercadeo de las obras aunque su papel puede ser sustituido por los mercadólogos o publicistas en vez del librero.
El editor es quien hace funcionar toda la maquinaria editorial. Si este proceso de “hacer libros” fuera por arte de magia, el editor sería la varita mágica que hace todo aparecer, o sería la palanca o botón de operaciones dividido en “on-off”.
Podría pasar desapercibida su labor pero ciertamente este es el papel más riguroso que se tiene que cumplir pues es quien carga con la necesidad de hacer vender un libro y al mismo tiempo mediar entre el autor y las necesidades de la editorial. Es también la figura ausente en la que no pueden caber los grandes errores pues implicaría la bancarrota de una editorial y no permitiría la creación de nuevos libros con mejores manuscritos.
Finalmente quisiera agregar que, si bien el trabajo del editor es arduo y cansado, es poco lo que se conoce sobre la labor de este gran personaje y que no ocupa la parte “espectacular” del proceso de creación de libros y revistas.
Una sola persona o muchas pueden fungir cada una estas actividades de la creación de libros, pero es clara la necesidad de estos 4 pilares en la industria editorial para hacer la estrategia necesaria en la publicación de libros.